Hace unos días os presentábamos nuestro nuevo laboratorio. Hoy os contamos cómo se está usando: en apenas tres semanas de curso, el alumnado de 1º de Bachillerato del itinerario de Ciencias de la Salud ya ha realizado cinco prácticas en Anatomía Aplicada. Todas están inspiradas en la formación de los grados universitarios de Enfermería, Medicina y Fisioterapia.
La primera unidad del curso tiene un objetivo claro: ofrecer al alumnado una formación inicial que le enseñe a pensar y a trabajar como un profesional sanitario. Para ello, la clase funciona como el Hospital Puertosol, el nombre del espacio virtual de la asignatura. Cada alumno y alumna forma parte de un equipo MIR que resuelve prácticas y casos clínicos y los recoge en su portfolio. El nuevo laboratorio ha sido clave: nos permite trabajar con el material y la metodología de unas prácticas universitarias desde el primer día.
1. El hombre de Vitruvio, en el patio
El curso empezó por el origen de la anatomía: las proporciones del cuerpo humano. Partiendo del célebre dibujo de Leonardo da Vinci y del tratado del arquitecto romano Vitruvio, los equipos salieron al patio para comprobar si el canon clásico se cumple en personas reales. ¿La cabeza mide un octavo de la altura? ¿La envergadura de los brazos coincide con la estatura? ¿Está el ombligo en el centro del cuerpo? Con cinta métrica en mano, midieron a sus compañeros y analizaron los datos con estadística. También investigaron el pie como unidad de medida, la evolución de los cánones de belleza y los índices de salud actuales, como el IMC y la relación entre cintura y altura.
2. Los tejidos humanos, al microscopio
Del cuerpo entero pasamos a lo más pequeño. En el laboratorio, el alumnado aprendió a manejar el microscopio óptico y observó preparaciones de los distintos tejidos humanos: epitelial, conjuntivo, muscular y nervioso. Así comprobó cómo las células se organizan para formar los tejidos, los órganos y, finalmente, el cuerpo humano.
3. Posiciones del paciente: lo primero que aprende un profesional de enfermería
Saber colocar a un paciente es una de las primeras competencias de cualquier profesional de enfermería, porque ayuda a prevenir lesiones, facilitar una exploración o preparar una intervención. El alumnado ha trabajado las posiciones básicas y quirúrgicas: decúbito supino, prono y lateral, la posición de seguridad, Fowler, Trendelenburg, litotomía y genupectoral, entre otras. Después las aplicó a situaciones concretas, como qué posición necesita un paciente con asma, una persona inconsciente o una intubación.
4. Simulación de un diagnóstico completo
Por equipos, y repartiendo los papeles de profesional sanitario y paciente, el alumnado simuló una consulta y recorrió todo el proceso diagnóstico:
- Anamnesis: el motivo de consulta, desde cuándo pasa y a qué lo atribuye el paciente.
- Historia clínica.
- Exploración física: inspección, palpación, percusión y auscultación.
- Pruebas complementarias.
5. Formación MIR: triaje en un accidente
Para cerrar la unidad, los equipos se enfrentaron a una emergencia simulada: un accidente de tráfico con tres vehículos y once víctimas. Con tarjetas de colores, como en la medicina de emergencias, tuvieron que decidir a quién atender primero. Fue una lección de anatomía, de toma de decisiones y de trabajo en equipo.
Una base para su futuro
Cinco prácticas en tres semanas son la mejor muestra de lo que el nuevo laboratorio aporta a nuestro alumnado: aprender haciendo, con metodología y material de nivel universitario. Esta formación inicial lo acerca a la realidad de las profesiones sanitarias, le ayuda a descubrir su vocación y le da una base sólida para su futuro académico en la universidad y en la formación profesional sanitaria.
¡Enhorabuena a nuestros futuros sanitarios!


















